domingo, 9 de marzo de 2014

Elefante de terciopelo





Una de esas rocas llamó poderosamente mi atención: tenía forma de elefante. Me aproximé a la orilla pero, entonces, comenzó a moverse. La piedra de curiosa forma era un elefante de verdad, uno pequeño, no más alto que yo. Bebía agua con su trompa, ajeno a mi presencia. En ese instante, me percaté de que no era el único, varios elefantes, jóvenes y adultos, se bañaban en el lago. Pensé que debía estar en algún lugar de… África?

El elefantito se sumergió en el lago, pero me sorprendió al hacer caso omiso a los suyos y acercarse a la orilla opuesta, donde yo me encontraba. Me pregunté si se dejaría tocar... Lentamente, acerqué mi mano. Parecía inofensivo, pero no quería asustarlo. Toqué su cabeza... y se dejó. Le acaricié con suavidad y el elefante salió despacio del agua.

Di unos pasos hacia atrás, porque no quería que me mojara, pero sorprendentemente en unos segundos estaba seco. Se acercó a mí de nuevo y con su cabezota buscó mi mano, para que le tocara. Se sentó a mi lado. Le gustaban mis arrumacos y quería más. Yo me senté también y seguí acariciándolo. Era gris, tenía el pelo muy corto y tremendamente suave, como el terciopelo. Le pasé la mano por la trompa, la parte inferior era blanca, y tenía un tacto diferente, parecía de goma. El animal pasaba su pata por encima de mis piernas, impidiendo que me fuera a ningún sitio, pero sin hacerme daño. Y así seguimos un buen rato…


… Y esto es lo que he soñado hoy.

viernes, 7 de marzo de 2014

Taller de cuentos



Todas las semanas escucho la intervención de JavierSierra en el programa de rtve “La noche en vela”. Bueno, escucho el podcast, porque a la hora del programa yo ya voy por mi tercer sueño, por lo menos… Ya os he hablado de él en varias ocasiones, cuando os conté cosas sobre la Isla dePascua o los guerreros de Xian . Es un periodista, escritor e investigador, que colabora con este programa hablando de temas misteriosos y muy interesantes. No sé si es por lo que cuenta o por cómo lo cuenta, pero a mí me gusta mucho y le sigo desde hace tiempo. 

Pues escuchando una de estas intervenciones, descubrí que seguidamente, justo después de su sección, comenzaba otra en la que realizan un Taller de Cuentos. De la mano de Victoria Siedlecki, una argentina con una voz que da gusto escuchar, en este taller proponen ejercicios, hablan de técnicas o trucos para contar cuentos y también para escribirlos. Además, comparten historias escritas por los integrantes del programa y por los propios oyentes, muchas de ellas, preciosas. 

Si os apetece escucharlo, aquí os dejo los podcasts. Empiezan con la intervención de Javier Sierra, que os recomiendo sin duda, pero si queréis ir directamente al Taller de Cuentos, comienza sobre el minuto 15-20, más o menos. Espero que os guste.

domingo, 2 de marzo de 2014

59 segundos



29 segundos y medio es la mitad de 59 segundos. En un espacio tan breve de tiempo apenas pueden ocurrir cosas importantes. Es el tiempo que tarda en calentarse un vaso de leche en el microondas, o lo que tarda mi portátil en arrancar. En 59 segundos hay mañanas que me sobra tiempo para vestirme, aunque hay otras en las que necesitaría 59 horas. Hay espacios publicitarios en televisión que duran más...

… pero 59 segundos fueron suficientes para que mi vida dejase de ser vida, y se convirtiese en un abismo.

Miguel llegaba al aeropuerto a las 8 de la tarde. Sólo llevaba fuera tres días y había dejado el coche allí para que no tuviera que ir a buscarlo, pero no me pude resistir a acercarme a la terminal de llegadas. La espera, sola en casa, se habría hecho interminable. Su avión llegó puntual, incluso unos minutos  antes de la hora prevista. Después de ver desfilar a un centenar de pasajeros, apareció tirando de su pesada maleta. Se acercaba rápidamente hacia mí sin verme, concentrado en su equipaje. Por fin, levantó su mirada, que se cruzó con la mía, y la sonrisa que llevaba tres días añorando me besó los labios.

   ¿Qué haces aquí? Te dije que no vinieras… — me dijo, mientras me abrazaba la cintura y su nariz se perdía en mi cuello. Lo decía por decir, yo sabía que le gustaban tanto los recibimientos como odiaba las despedidas.

Con la maleta en una mano y yo en la otra, salió decidido hacia el aparcamiento. Guardó el equipaje en el maletero, se quitó el abrigo que colocó con suavidad en el asiento del acompañante y de nuevo me besó, como si faltase una eternidad para llegar a casa, en lugar de un cuarto de hora de autovía.

Esperó con el coche en marcha a que mi Renault saliese delante de él. Siempre lo hacía, “prefiero ir detrás, vigilándote”, me decía, con esa mirada pícara que me había enamorado años atrás.  Salimos del aparcamiento, nos incorporamos a la autovía. Había tráfico, aunque era fluido. Lo perdí de vista un par de veces, a pesar de miraba más al retrovisor que a la carretera. Volví a localizarlo unos cuantos coches por delante de mí. 

Miguel puso el intermitente para coger la siguiente salida, "Centro ciudad". Yo le seguí de cerca. Recorrimos buena parte de la circunvalación a buen ritmo, hasta que un semáforo que brillaba en rojo nos obligó a detenernos. Sintonicé la radio en el dial 90.2 y una Bohemian Rapsody a todo volumen rompió el silencio del interior de mi coche. Supuse que Miguel también escuchaba esa misma emisora, porque noté como movía su cabeza de un lado a otro e intuí que había empezado a formar un dueto con Mercury. 29 segundos y medio.

El hombrecillo verde del semáforo comenzó a parpadear. Miguel levantó el pie del embrague y el coche inició lentamente la marcha. La rapsodia llegaba a su punto álgido. Estoy segura de que ni siquiera se dio cuenta de que un Golf a 80 kilómetros por hora se saltó su semáforo en el último segundo del color ámbar y se empotró en el frontal de su querido Megane. Perdí la cuenta de las vueltas que dio sobre sí mismo, ya no podía contar, ni hablar, ni pensar. No recuerdo haber salido del coche, corrido a su lado, gritado su nombre. Sólo recuerdo una acalorada pelea con el conductor del descontrolado Golf, en la que le pegué puñetazos en el pecho, patadas en las piernas. Al rato me di cuenta que aquello no era un pelea, él no atacaba, ni se defendía. Mis golpes no le dolían porque aquel pobre chico ya estaba roto.  

59 segundos es lo que dura un semáforo en rojo. Ahora lo sé. Nunca antes me había parado a pensar en ello.



miércoles, 26 de febrero de 2014

Películas que he visto últimamente


No sé si a vosotros os pasa, pero yo de vez en cuando cojo una racha de ver películas malas…. aunque la verdad es que ni siquiera las veo, porque a los 10 o 15 minutos me aburro, le doy al stop y si te he visto no me acuerdo.
Últimamente, y tras una racha de este tipo, he tenido otra en la que me ha pasado todo lo contrario: he visto unas cuantas películas que me han gustado bastante y me apetece recomendar. 
Os cuento: 

EL MÉDICO: ya os hablé de ella no hace mucho. Basada en el best seller de Noah Gordon, a mi me parece muy bien hecha y con una historia increíble que contar. 

LA LADRONA DE LIBROS: La vimos anoche. También basada en un best seller y, partiendo de la base de que es un drama, también me gustó mucho. La protagonista, una niña bonica del tó. El padre, un Geoffrey Rush que cada día me gusta más. Desde que lo vi por primera vez en Shine, me pareció un actor genial y me sorprende en cada papel que interpreta. 



 

MINDSCAPE: una de intriga, de esas que piensas desde el principio “A ver con qué me sorprenden al final”. Dos enigmáticos protagonistas que a mi, personalmente, me engancharon desde el primer minuto. La peli trata sobre una empresa que se dedica a investigar casos a través de expertos que se introducen en la mente de las víctimas. Así contado, puede sonar muy fantástico, y lo es… pero realmente la peli está muy bien.





EL JUEGO DE ENDER: aunque no sea muy de mi estilo, también me gustó mucho. Es una peli de ciencia ficción con el niño de La invención de Hugo como protagonista. 

OBJETIVO LA CASA BLANCA: esta sí que es una sorpresa, jajajaja. Película de acción, de tiros y más tiros, donde muere hasta el apuntador… pero si la ves entre amigos, en una pedazo de pantalla enorme y tomándote una cerveza bien fría, pues gana bastante, jeje.

LOS JUEGOS DEL HAMBRE: EN LLAMAS. Es la segunda de la trilogía, aunque parece ser que van a estirar el éxito de taquilla y la última la van a dividir en dos. Me gustó bastante, pero me pasa como con la primera. Creo que si no has leído los libros, debe resultar un poco rara.  

PODER ABSOLUTO: Una de esas noches que no sabes muy bien qué hacer o qué ver, la pillamos en algún canal de la tele y decidimos darle una oportunidad. No nos equivocamos. Clint Eastwood es un ladrón retirado que decide volver al “trabajo” desvalijando una lujosa mansión, pero una vez dentro, ocurre algo inesperado que dará un giro total a la trama.

Y hasta aquí mis recomendaciones. Os he puesto algún trailer, aunque yo odio verlos. No he hablado prácticamente de los argumentos porque, cuando empiezo una película o un libro, prefiero no saber nada y dejar que me sorprendan… Si decidís ver alguna, espero que os gusten.